lunes, 16 de enero de 2012

- ¿Sabes, Shabiru? Cuando dejé el hogar familiar, pensé que sería el inicio de una nueva etapa de feliz autonomía e independecia. Nunca más rendirle cuentas a nadie, no tener que supeditar mis acciones a castigos y recompensas, ni temer el discurso reprobatorio de padre cuando algo lo hacía mal. Además, la gran ciudad supondría un reto intelectual para mí, un mundo nuevo de inquietudes y posibilidades se abriría a mi paso, y muchas serían las opciones para saciar mis nuevos deseos. Pero resultó, Shabiru, que el cuento no era tan bonito como me lo había imaginado. Rendirme cuentas a mí mismo era casi más difícil que hacerlo ante el clan, la autoexigencia se convirtió en mi modelo de vida, y las comparaciones en la única forma de contacto social. Resulté ser un jefe todavía más autoritario que padre.
- ¿Y la ciudad?
- La ciudad se me apareció sombría. Abrió mis ojos y tornó mis percepciones hacia todo lo malo que habitaba el mundo. Me hizo preguntarme por el sentido de la vida y no supe encontrar respuesta. Mi vida sencilla y plana, esa en la que no existían preocupaciones ni anhelos, había dado lugar a una vida ampulosa y llena de ansia, donde nada bastaba, nada era suficiente. Me encontré a mi mismo atrapado en una espiral ascendente de difícil salida. La búsqueda de lo esencial se convirtió, en efecto, en mi peor tormento.
- Y entonces, ¿por qué no vuelves bajo la tutela de padre?
- Eso nunca, Shabiru.

2 comentarios:

Piña dijo...

Me busta :)

Ferxolate dijo...

Antes, he leído la entrada siguiente a esta, la de la comunicación y junto a esta entrada saco una conclusión que creo es digna de que conozcas. Lo maravilloso de que cualquier persona pueda hacer periodismo, responsable o no(eso es dependiente de cada uno), es también el hecho de que hayan plataformas como estas en las que puedes expresarte sin mas. Mas nos vale no miras 30 años atrás donde esto era impensable.

Digo todo esto porque me resulta apasionante poder encontrarme en la red a personas con talento crítico y con ideas/vivencias afines. Cuando salí de casa para ir a la universidad también me pasó exactamente lo mismo, pero después te topas de bruces con la realidad de que, como dices tu, rendirse cuentas a uno mismo resulta hasta mas difícil que hacerlo a tus progenitores, sentirse responsable de tu propia vida es LA gran responsabilidad.


Sobra decir que, con tu permiso, me quedaré en tu blog un ratito mas, y si no te importa, te dejaré caer mi "point of view" de mes en cuando.

Un saludo,
Ferxolate!!