viernes, 7 de octubre de 2011

closer

Hoy me he cruzado con una chica en el metro. No sé quién es: desconozco su nombre, edad o procedencia. Pero no es la primera vez que me cruzo con ella. Siempre había pensando que en ciudades tan grandes como Barcelona, lo usual sería cruzarte siempre con desconocidos, con personas completamente anónimas. Pero yo estoy seguro de que es la tercera vez que veo a esa chica. Y lo sé porque tiene una mancha negra en el labio inferior bastante llamativa. Ella probablemente no se haya fijado nunca en mí, ya que no hay nada en mi apariencia que llame la atención así. Pero bueno, esta no ha sido la única coincidencia. Justo después de este tercer encuentro, me he acordado de que hace poco, una noche en la que íbamos cantando en el metro, escuché a un chico que hacía alusión a lo simpáticos que éramos por cantar. Pues bien, al lunes siguiente me lo crucé en la facultad. ¿Qué probabilidad había? Todo esto me ha hecho plantearme la cantidad de veces que nos cruzamos con personas supuestamente anónimas, sin percatarnos de que forman parte de nuestro día a día. La cantidad de veces que pensamos "si total, no nos conocen", sin tener ni la más remota idea de que puede que haya alguien que sí nos conozca, alguien para quien seamos esa persona con la que coincide en el metro cada mañana, y se baja dos paradas antes que ellos, o esa persona con la que se han cruzado varias veces en el supermercado, o esa persona con la que han coincidido dos veces en el mismo cine, y a la que han reconocido porque la primera vez la escucharon hacer un comentario de su película favorita e irremediablemente capturaron su cara. Igual no somos tan anónimos como pensamos. Igual deberíamos prestar un poco más de atención a esa tropa de extraños con la que compartimos vagón por las mañanas y comenzar así, quizás, una romántica historia de reconocimiento visual y sonrisas tímidas.

Igual un día me acerco a la chica de la mancha en el labio y le digo: Hola desconocida.


1 comentario:

Royaleconqueso dijo...

Este mundo es un pequeño pañuelo en realidad.