jueves, 13 de enero de 2011


Mi mente funciona demasiado rápido. Demasiado. Es como cuando oyes el ruido del motorcito del aire acondicionado. Una vez que le prestas atención, no puedes parar. La única solución es centrar todos tus esfuerzos atencionales en otro estímulo que sepas que pueda vencer al dichoso motorcito, aunque no siempre funciona. Pues mis pensamientos son ese motorcito. No deja de sonar, no puedo apagarlo. Cuando leo, cuando hablo, cuando escucho, cuando veo una película. Cualquier cosa que quiera alcanzar mi nivel de conciencia tiene que competir antes con mis propios pensamientos. Porque se niegan a darse un respiro a sí mismos. Y claro, yo me fatigo, porque es agotador estar constantemente atendiendo a dos cosas a la vez.

Take it easy, fucking mind of mine. 

3 comentarios:

Dafne Isern dijo...

A mí me pasa eso muchas veces cuando leo, así que me toca dejar el libro para cuando el ruido se calla. Con lo que a mí me gusta el silencio...

Qué suerte de estar en Bélgica :)

Mandarina López dijo...

Esa maldita mente o conciencia que no entiende que a veces la soledad o el silencio son realmente necesarios. Me ha encantado el blog, aquí una seguidora más ;) Saludos!

Bichu dijo...

Tío, adoro la primera frase, es como decir "Soy la hostia", y cuando lees la segunda es "Soy tan la hostia que hasta me jode". Luego cuando lees las siguientes entiendes el texto, así que pierde gracia pero gana en sabiduría y empatía xD