viernes, 21 de enero de 2011

Mr K.

Matar es para mí un estilo de vida. Hay gente que cocina, gente que investiga o gente que canta. Hay gente como tú que se dedica a expoliar los secretos de otros. Hay gente que cura y hay gente que mata. Y yo mato. Pero es un trabajo duro, no creas. Seguro que piensas que para esto no hay que estudiar nada. Pues te equivocas. Por supuesto no hay un grado en homicidios, no soy titulado, pero mi padre y yo estuvimos muchos años volcados en mi formación matadora. Había que encauzar mis instintos de alguna forma, y mi padre fue un sólido timón. Por otro lado, también he tenido mi parte de formación autodidacta. En Internet encuentras mucha información sobre el manejo de armas blancas, y sobre cómo eliminar las huellas, aunque no siempre es fácil encontrar algo que merezca la pena. Otra de las desventajas de esto es que tienes que esconderte continuamente. La sociedad no termina de estar preparada para el papel del verdugo freelance. Así que no te queda otro remedio que andarte con ojo. Debería considerarse una profesión de riesgo pero claro, si ni siquiera cobro un sueldo, mucho menos voy a tener un seguro laboral. Te preguntarás entonces que cómo me mantengo. No, no robo nada, con un solo tipo de delito me conformo. Bueno, dos, si incluimos el allanamiento de morada, claro. Pues bien, trabajo para el cuerpo de policía. Concretamente para el departamento de homicidios. Paradójico, ¿verdad? La vida tiene estas cosas. Mi caso suena especialmente raro, pero lo cierto es que estamos hartos de ver médicos que fuman, abogados que defienden criminales, o políticos con ideas contrarias a lo que representan. Pero claro, son paradojas legales. De todas formas, yo sé que mi profesión llegará a regularse algún día porque, si en algunos países hay verdugos contratados por el estado para liquidar criminales, de ahí a trabajar por nuestra cuenta hay solo un paso. El mundo evoluciona, se vuelve más moderno, esto es así. En el fondo hay mucha gente que me admira, muchos sin saberlo, pero no se atreven a reconocerlo. Piensan que el mundo estaría mejor sin chicos malos. Y el caso es que gente como esta la ha habido siempre, esta gente ha sido la base de muchas dictaduras. El problema es que son un poco hipócritas, porque abren mucho la mano con esto de matar gente, pero la cierran con otros asuntos. Y se empieza quitando de en medio a asesinos y violadores, y se acaba eliminando a drogadictos, bebedores y consumidores de prensa rosa. Y así, no. Así que yo intento no exaltar la conciencia de aquellos que me veneran, no sea que se complique el asunto. Mejor dejar sus ideales en el armario, y cada uno por su lado. Ellos a sus despachos, y servidor a sus pereceres. Y tú... puedes dedicarte a obituarios y epitafios. 

Entrevista con Mr. K - Limpiador

1 comentario:

Bichu dijo...

Como ahora sale que el título de tu blog es "clara ya no es paralítica", he supuesto por mientras leía el texto que "clara ya no es paralítica, porque ya no es nada, me la he cargado".