miércoles, 15 de diciembre de 2010

Foutaises

Me sorprende la capacidad innata que tengo para alterarme/tranquilizarme a lo largo del día, especialmente cuando tengo un examen cerca. Aunque nunca me he mordido las uñas, cuando estoy nervioso me muerdo la piel de alrededor. Por lo tanto, saber si estoy pasando por unos días complicados es fácil con solo mirarme las manos. También me rasco la nariz, me froto la nuca o me tapo la boca, especialmente cuando echo miradas furtivas en la biblioteca, en un bar, en la calle... Es una forma de ocultar mi inseguridad entre mis dedos. El caso es que a lo largo de un día puedo cambiar varias veces de estado nervioso, dependiendo de cuan convencido esté de mis capacidades en cada momento.
Por otro lado, también soy una persona bastante influenciable por los placebos. O eso creo. Si me das café descafeinado y me dices que es café normal, probablemente tenga el mismo efecto sobre mí. Lo mismo pasa con mis pensamientos; si tengo la impresión de que determinada época de mi vida va a modificar algunos aspectos de mi personalidad, lo terminará haciendo. Igual ocurre con el tratamiento para la depresión; el paciente ha de combatir las falsas creencias que mantiene sobre sí mismo, y convencerse de lo que realmente vale. Sí, ya sé que el "querer es poder" no deja de ser un tópico. Pero los tópicos lo son por alguna razón.

En cualquier caso, espero saber desarrollar mejor mis ideas el viernes. Mientras tanto seguiré auto-digiriéndome.

1 comentario:

Cuentasueños dijo...

Bipolaridad rocks :D

Provocando profecías autocumplidas desde tiempos... remotos!