lunes, 6 de diciembre de 2010

Amsterdam (A-Side)

Hace cosa de un mes que visité Amsterdam (quiero dejar constancia de que es una palabra aguda) por primera vez. Y ahora que la he visitado por segunda vez, me he decidido a dejar por escrito mis dos experiencias vividas hasta el momento en la capital holandesa.


La primera vez fue, como ya he dicho, hace más o menos un mes:


Pese a haber ido, en principio, con solo tres personas más, al llegar allí comprobé que el 70% de los españoles de Leuven (el 85% de la gente se inventa estadísticas) había decidido ir a Amsterdam el mismo fin de semana. Esto no me gustó nada, claro, ya sabéis lo poco que me gustan a mí las aglomeraciones de gente. Pero con alegría y buen humor, y teniendo en cuenta que yo había salido 45 minutos después que mis tres acompañantes, decidí coger el tram by myself , y plantificarme en el Flying Pig, nuestro hostel (he de decir que no lo recomiendo, porque el desayuno era una mierda, y para mí el desayuno es sagrado, aunque el realidad el sitio era bastante guay).


Eran ya las seis de la tarde, así que decidimos encaramarnos en el Red Light District (barrio rojo) para comprobar en primera persona lo que es un gran catálogo humano de prostitución. El barrio rojo de Amsterdam está formado básicamente por dos grandes canales y las pequeñas callejuelas que los unen, pero luego hay otras zonas, donde está la prostitución de lujo y la prostitución latina. Cosas que hay que saber del barrio rojo: primero, que si le haces una foto a una señorita, recibes pis en la cara; segundo, que las luces rojas indican que las chicas de la cabina son señoritas, pero las azules, aunque en su conjunto parezcan señoritas, no lo son; y tercero, que hay que tener cuidado con quedarse demasiado tiempo embobado mirando escaparates,
no sea que te desaparezca la cartera, por primo. Si seguimos estos consejos básicos de supervivencia, el barrio rojo pasa a ser un sitio divertido (bueno, quizás divertido es un término excesivo), donde encuentras cabinas de sexo en directo en las que los españoles aprenden a encontrar pequeñas fisuras para mirar sin pagar, y muchos, muchos coffee shops.
Así que eso hicimos, después de un largo paseo por entre la marea de carne humana, decidimos aposentar nuestras posaderas (valga la redundancia) en el café Baba, para disfrutar de un ratito de tranquilidad, comparar los diferentes joints y comenzar un cursillo intensivo de dos días sobre cómo aprender a fumar (asombra la cantidad de gente que no sabe fumar (me incluyo entre ellos (bueno, ya no, porque al final aprendí))). Después fuimos al McDonalds, donde me comí mi hamburguesa con un antifaz porque era Halloween, y después fuimos a un bar normal a tomar una cerveza, porque en los coffees no sirven alcohol. Por alguna razón no vinieron a atendernos, así que estuvimos como media hora sentados, hablando y riendo en un bar sin consumir. Peor para ellos.


Al día siguiente nos levantamos directamente para el Free Tour, un tour gratuito que da en español, en varias ciudades de Europa, una empresa llamada Sandemans New Europe ( http://neweuropetours.eu ). En realidad no es gratis porque al final tienes que pagarle la voluntad, pero está bastante currado, y como puedes darle lo que quieras... El tour empezaba en la Plaza Dam, y durante este, vimos todo el centro, incluyendo el barrio rojo otra vez, nos hablaron de la permisividad (que no legalidad) de la marihuana en Holanda, del proyecto 1012 (por el cual quieren hacerle un lavado de cara a la ciudad, reduciendo el número de coffee shops y llevando el barrio rojo a las afueras) algo de historia del país y su capital, la antigua ley de ocupación y alguna que otra recomendación personal.
Bastante completo, a mi juicio. Después de esto, fuimos a ver el mercado de las flores, bastante grande y lleno de... flores. Comimos sandwiches, tomamos café y discutimos sobre qué hacer esa tarde. Las opciones eran Anne Frank o la Heineken Experience, pero éramos tanta gente, y era tan difícil ponernos de acuerdo, que decidimos mandar todo a tomar por culo y pasar la tarde en los coffee shops. Así que volvimos al Baba, a curiosear los muffins de vainilla, compramos algunos recuerdos, hicimos fotos chorrras y volvimos al hostel para descansar un rato antes de salir. En el hostel estuvimos riéndonos, mucho. Luego nos fuimos a cenar pizzas y a otro coffee shop. Esta vez fue el Bull Dog. Caca. El Bull Dog es una cadena de coffee shops que... bueno, puedes encontrar hasta tres en la misma calle, y apestan. Luego fuimos a bares de Leidseplein, y apestaban también. Vamos que no me gustó Amsterdam para salir de fiesta, pero también porque no vivo ahí y no conozco sitios guays, los cuales habrá, como en todos sitios.


Al día siguiente, después de desayunar el apestoso desayuno del hostel, fuimos a Museumplein, donde debido a la falta de tiempo y dinero, lo único que hicimos fue fotografiarnos con las letritas de I Amsterdam, para luego poder demostrar que estuvimos allí. Y tras esto, cogimos el tren de vuelta a Bruselas, y la cinta saltó.



1 comentario:

Cuentasueños dijo...

He sido yo la que te ha dado una puntuacion de una estrella. No ha sido por que la entrada no me guste, sino porque cuando he ido pasando de estrella en estrella y he llegado a la primera, la frase que ha salido ha sido "Lo encuentro horroroso". Me ha hecho mucha gracia, asi que te lo he puesto.

Por eso me manifiesto por aqui, para decirte que me ha gustado, que hubiera estado guay ir contigo, y que si, el desayuno es sagrado, un hotel con una mierda de desayuno es como una super bici sin sillin. Ahi lo dejo.

Missing U :(