lunes, 17 de mayo de 2010

Cuestión de perspectiva

- ¿Por qué tienes esos ojos tan grandes?

- Para poder ver la forma de la verdad donde los demás solo alcanzan a ver la sombra.

- ¿Por qué tienes esas orejas tan grandes?

- Para poder oír el mar sin necesidad de una caracola.

- ¿Y por qué tienes esos dientes tan grandes?

- Para poder deglutir la miseria de este mundo y no morir de inanición.

- ¿Y esas manos tan grandes?

- Para poder abrazar todo lo bueno del mundo y mantenerlo cerca.



Tiempo ha pasado desde éste, nuestro primer y último encuentro, aquel en el que tan inmerecidamente me juzgaste, y es ahora cuando yo me pregunto: ¿dónde estaban tus ojos, que no hicieron sino hacerte ver en mí a un lobo?; ¿dónde tus orejas, que no hicieron sino distorsionar grotescamente mis palabras?, ¿dónde tus dientes, que no hicieron sino vibrar ante tus alaridos y llamadas de socorro?, ¿y dónde tus manos, que no hicieron sino cubrir tu rostro de espanto y secar tus lágrimas injustas? Ahora es cuando yo me pregunto:

¿Dónde estaba tu alma, Caperucita?

3 comentarios:

Cuentacuentos dijo...

Parece que los exámenes nos inspiran eh...

^^

Cuentacuentos dijo...

No había terminado de escribir el comentario. Me faltaba poner que no te voy a dorar la píldora diciéndote lo bien que escribes y lo mucho que me gusta esto, porque eso ya lo sabes.

Prefiero decirte... no sé.... ¡¡GARBANZO!!

Piña dijo...

Es precioso, mi amol :)

Va a ser que sí, que los exámenes nos inspiran, pero si quieres cuando terminemos probamos a ver si jincarnos una botella de limonchelo produce el mismo efecto.
Sólo por experimentar, yatusabeh.