miércoles, 7 de abril de 2010

Cocooning

Entre las múltiples acepciones que podrían describirme como persona, he descubierto recientemente una nueva. Resulta que soy un cocooner. Y de los gordos, además. Oh sí, como nos gusta utilizar este tipo de palabros, y, sin son en inglés, mejor. El caso es que estaba leyendo MujerHoy en el baño, cuando descubrí un artículo que hablaba de mí. ¡Ah, no, de los cocooners! Pues eso, de mí. Parece ser que el cocooning (del inglés cocoon: capullo) es la tendencia a hacer de tu casa tu paraíso terrenal y a salir de ella lo menos posible (sin minimizar la vida social, por supuesto), y que con esto de la crisis (¿crisis? ¿qué crisis?) resulta que está en pleno apogeo.

"Hace la compra por Internet, habla con sus ex compañeros por Facebook, soluciona desde el ordenador los trabajos aislados que salen, riega las plantas y ve compulsivamente series de televisión americanas."

¿Os suena de algo? Ebay, Privalia, Moodle, Studium, Lost, How I Met, Gossip, Sex and the City, Farmville, Señoras que... Parece que ya en la resi era cocooner, sin darme cuenta. A todas horas decía lo mucho que me gustaba encerrarme en mi habitación en compañía de mí mismo, y me comunicaba con mis propios roomies por Tuenti (bueno, yo y todos, y lo sigo haciendo).

Parece ser que el término Cocooning lo acuñó la consultora Faith Popcorn en la década de los noventa, para referirse a "un individuo aislado en su trinchera moderna, con todo tipo de aparatos que le permitirían llevar una vida cómoda y conectada socialmente a través de la tecnología cuando así lo decidiera."

Oh sí, yo y mi portátil, yo y mi IPod, yo y mi móvil último modelo, yo y mi disco duro portátil, yo y mi televisor, yo y mi TDT, yo y mi DVD portátil, yo y mi Réflex, yo y mi cámara de vídeo. Ellos, yo, y todos los cargadores (así luego los pierdo en barcos que da gusto).

"Encima, otorga a sus militantes una aureola de amante del DIY (do it yourself). Además, adquiere ingredientes para elaborar postres, invierte en libros de cocina y pasa horas frente a los fogones para sorprender a los amigos con sus dotes culinarias."

Por supuesto. ¿Quién aprendió este año a hacer bizcocho y galletas (o galletocho en su defecto)? ¿Quién aprendió a decorar y limpiar un piso? ¿A redistribuir los muebles periódicamente para ampliar la capacidad del salón los días de fiesta? ¿A pintar cuadros de Kandinsky? ¿A hacer marcos caseros para las fotos? ¿A arreglar las tuberías del fregadero y la lavadora? Y sobre todo y más importante, ¿quién ha aprendido a cocinar más allá de la supervivencia? (¡Pero que orgullosa estaría mamá!)

"Cualquier sitio no vale para ejercer el cocooning. En una casa cocooning dan ganas de quedarse. Desde el diseño de las luces hasta la cantidad de mantas por habitante o visitante contribuyen al ambiente de encapsulado. Fuera no hay nada mejor y esto tiene que vivirse como una certeza. Así que hay que estar bien provisto de artículos para el ocio, la alimentación, el relax y las necesidades estéticas. Porque el cocooner es un sujeto moderno que está informado e hipercomunicado... hasta que le apetezca y apriete la tecla off."

Supongo que por eso estuve dos semanas a fondo con mi habitación, hasta que quedó perfecta. Por eso hay multitud de fotos de mis amigos, por eso hay incienso, por eso la cama está bajo la ventana, por eso cambié las bombillas... Por eso hay dos pufs en casa, por eso compramos varios cojines, por eso hay algún colchón extra y multitud de mantas...

"Cada fin de semana escogen el salón de uno del grupo y allí se recogen. Quedan para comer, ven una peli, meriendan, juega a la Play, ven un partido de fútbol, se pelean, sacan unas cervezas... y está lista la cena. Las series de televisión de culto se verán en grupo, en versión original y nunca se esperará más de 48 horas desde la exhibición en su país de origen, casi siempre Estados Unidos."

Bueno, esto no hace falta ni que lo comente.

Conclusión, que sin saberlo, ¡en nuestro piso somos bastante cocooners! Y yo el que más, he de admitirlo. El caso, que en casa estoy más a gusto que ná. Y la verdad es que hay pocos sitios donde me sienta así de bien, y, no es por hacer la pelota (por eso de que sean dos de mis escasas visitantes) pero el territorio jalbapeño es uno de ellos.

¡Ahora puedo decir que soy un capullo! (Sí, era necesaria la broma)

Vázquez, Karelia. Territorio "cocooning". Mujer hoy. 2010, nº 568, 10-14.

4 comentarios:

Cuentacuentos dijo...

Oh dios, me siento mas identificada que con el grupo del facebook de "Eh esperad que he perdido el movil! Ah no, está aqui" xD

Izurea dijo...

Aja!!! Por eso no has querido quedar conmigo, xq preferias hacerlo mas adelante en un espacio intimo a lo aqui narrado o en su defecto por redes sociales..? Dios mio cuan cocooner me siento, mi habitacion es exactamente tal y como se describe, me he tragado este año como conoci a vuestra madre, sex in NY, estoy con lost, deje heroes... hago bizcochos, tengo mil mantas y cojines en mi cuarto, paso aqui las horas muertas... Mierda XD

Anónimo dijo...

Acho, lees Mujer Hoy en el baño? xD

Ce.

Anónimo dijo...

Eh, yo si tuviera el portatil me sentiría mejor en el territorio jalbapeño que en mi casa xD

Ce.