viernes, 8 de enero de 2010

Inminencia.

Peligro. Tus dedos se acercan a tu boca una y otra vez, esperando ser devorados con avidez, sin llegar a captar tu conciencia. Arrugas la nariz. Frente a ti, otra cara, otra imagen, no eres tú, pero podrías serlo. Una competición a muerte, gana quién antes sangre. Y, movido por una motivación atroz, muerdes. Tu boca se tuerce, se retuerce, un colmillo brilla, impoluto. Tus dedos cambian el ocre por el rosa, más encendido cada segundo que pasa. Una mirada furtiva marca el ritmo de la desesperación inminente, tus ojos no paran quietos, tus rodillas entrechocan, tu cerebro trabaja angustiosamente, alentado por pensamientos inseguros, estás rozando la proyección, casi puedes verte, olerte. Uno de tus pulgares presiona tu labio inferior, rozando los dientes, que impregnan tus dedos. Rojo. Has ganado. Satisfecho, miras a tu rival, pero nadie te devuelve la mirada.

1 comentario:

Noodle dijo...

Genial, una lucha a muerte y el que cae no puede volver a mirar a su rival. Me encanta tu blog, lo sigo. Espero que sigas el mio. Te seguiré leyendo desde aqui ^^