jueves, 28 de enero de 2010

Existencialismo


Estoy recogiendo todas las fotos que tengo de pieses, que son muchas (si, me gustan los pies, vestidos o desnudos). Elijo pues la de mis propios pies, puesto que hablaré de mí mismo.


Estoy preocupado. En los últimos meses creo haber desarrollado en exceso mi inteligencia existencial (y eso que todavía estoy dudando de que Gardner tenga razón acerca de la existencia de esta). Ayer tuve un bonito día: dormí lo que quise y más, me hicieron el favor de entregarme los papeles de la Erasmus (uno de los motivos para mi teoría del punto de inflexión de la que más tarde hablaré), hice arroz a la cubana con huevos fritos y plátano, y crema de plátano y chocolate, comimos juntos, encontré en la calle una mesa para el café para sustituir la que teníamos, que se rompió (además, la nueva es mejor), me corté el pelo, consumé un ataque de consumismo, valga la redundancia, el más productivo de mi vida, de hecho, mediante el cual alcancé casi el Nirvana, charlé con gente con la que hacía tiempo que no lo hacía, salí por la noche y, con peleas épicas de por medio, mantuve conversaciones con dos gurús que me ayudaron a entender algunas cosas.

Ya en su momento me escamó tanta perfección. Pero es que hoy he vuelto a dormir a pierna suelta, no he sabido lo que es la resaca, y he sacado un sobresaliente en una asignatura, y un notable en otra (que ni siquiera esperaba aprobar). Aquí es cuando pienso: mierda, el karma me la va a jugar bien.

La cosa está en que, en medio de mis trifulcas filosóficas, al salir de la ducha he visto en el suelo una pulsera que llevaba en el tobillo desde un mes antes de empezar a estudiar en Salamanca. Después de dos años y medio, se me ha caído justamente ahora, un día después de oficializar que el año que viene ya no estaré en Salamanca. Entonces es cuando pienso que tiene que significar algo. Un punto de inflexión. Pero claro, no sé si pasamos de cóncavo a convexo o al revés. El problema está en que nunca he sabido diferenciarlos, así que no puedo saberlo.

Supongo que es que no debemos saberlo. No podemos vivir tres días por delante.

Para terminar, dos de las joyas de anoche:

Una en forma de palabras: "No hay nada mejor para mantener a alguien a tu lado que la incertidumbre".

Y otra en forma de canción: Sínkope: Tarros de miel.


Sed felices. Yo cada día me quiero más.

4 comentarios:

Piña dijo...

no hay nada mejor para mantener a alguien a tu lado que la incertidumbre... totalmente cierto :)

lucilú dijo...

es que no hay nada mejor... ni peor.
nada peor para el afectado.

Anónimo dijo...

yo tampoco se diferenciar el concavo del convexo, y a mi tambien me ha gustado lo de la incertidumbre :D

Pero no quiero que te vayas, eso no me gusta nada, nada :(

Maldita pulsera

Fdo: Marizóhhh

Ce_nizas en el aire dijo...

A mí me gustó más la frase de "Es jodido encontrar a la persona perfecta" Aunque no me gusta el doble sentido, hay que reformularla jaja.

"Es jodido cuando encuentras a la persona perfecta"?

y añado para mí: "encontrándote en un momento de tu vida tan imperfecto" xD


Y la canción es genialísima.

Y lo que tenga que venir, vendrá, que si nos quemamos, ya sabes el truco. Protección solar :)