sábado, 14 de febrero de 2009

Y escribe pan cuando quieras Carnaval.






















Después de acabar los exámenes, y limpiarlos todos como un campeón, toca tiempo de visitas, de satisfacción, viajes, alegrías y despedidas.










He podido comprobar (por si me quedaba alguna duda), tanto por mí como por otros, que en poco tiempo se le puede coger cariño a gente. Sí, sé que es un tópico, pero mi última semana ha estado repleta de este tipo de cosas, que por si no lo sabíais, además, agotan.










He redescubierto la ciudad, sintiéndome como si acabara de mudarme aquí. Lugares que no conocía, lugares que conocía pero no tan bien como pensaba, he contado anécdotas, he recibido otras tantas, he hecho fotos, fotos que como siempre recuerdan momentos que fugazmente pasan delante de tus ojos de forma diferente cada vez. He sido panadero por una noche, he comido pan mientras bailaba, he dado de comer a borrachos hambrientos, he comido (y lo hago actualmente) chocolate suizo de todos los tipos y sabores.










He echado pulsos gitanos, chinos y normales, en noches de domingo en bares vacíos bajo la atenta mirada de aquellos pocos sabios que, como yo, salen un domingo, sin duda porque saben que es uno de los mejores días. He probado chupitos inéditos, les he puesto nombre y lo he celebrado con una pelea indirecta de seducción animal.










Sin duda ha sido una de las mejores y más agotadoras semanas de lo que va de curso.










Solo me queda decir: Auf Wiedersehen, y el viernes, Carnaval.










:)















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