martes, 5 de agosto de 2008

My experience of living in London

Ese era el título de la redacción que teníamos para hoy. Cien palabras, cien. Habría escrito miles, incluso en inglés. Pero como en inglés se reducían a cien, y tampoco habría podido sacar mucho más de mi escasillo vocabulario, aprovecharé para hacerlo aquí.

Llevo dos semanas y poco. Me quedan escasamente cuatro días más y está siendo una de las mejores experiencias de mi vida. Es una de esas cosas que, aunque no te hagan aprender inglés, te hacen aprender de la vida y crecer.

Sobra decir que el primer día fue un desastre. Me perdí mil veces, perdí la cartera, me encontré, encontré la cartera, anduve con la maleta calle arriba y calle abajo, hasta que por fin di con mi residencia, y entré en mi pequeño zulo. No está decorado (a excepción de los corazones que seguramente la anterior propietaria colocó en el radiador y en la ventana) pero ahora parece más acogedor. Supongo que olerá a mí, y que el que estén mis cosas repartidas por la habitación ayudará a ello. De todos modos, habrá que empezar a recoger pronto.

El siguiente día (lunes) llegúe a clase a las 8.40 (tenía que estar a las 8.00). No pasa nada. Hice la prueba de nivel, y conocí a Carolina y a Roberto, seguidos de Oscar, María, Eva, María, Denise, Jana, Sandra, Raquel, Adin, Linda, Rafa, Oscar, Miguel, Coraline, Mercedes, Vicky, Jesús, Camille, Roman, Jordi, Gaia, Mariana, y así podría pasarme una hora diciendo nombres de personas que han aparecido en estas tres semanas, por corta que sea su presencia. Y las que quedan por aparecer.

A partir del martes empezaba la aventura realmente: Picadilly, Soho, Chinatown, Covent Garden, Camden Town, Notting Hill, Hyde Park, Trafalgar Square, British Museum, National Gallery, Tate Modern, Westminster, King Cross, Big Ben, etc, son algunas de las aventuras diurnas. Walkabout, Lion, Railway y los "paseos" por Picadilly (más de 20€ entrar a una discoteca), son algunas de las nocturnas.

Esto supone vivir a un ritmo frenético de metros, autobuses y comida rápida que se sobrelleva porque compensa. Compensa en cada sonrisa, en cada historia, en cada foto, en cada vídeo, en cada recuerdo que no vamos a olvidar. Puede que volvamos o puede que no. Puede que vuelva a ver a algunas de estas personas o puede que no. Pero de cualquier modo siempre permanecerán ahí, como los lugares y personajes que formaron parte de esta aventura.

Sin más que decir.

2 comentarios:

Patrix dijo...

^^

Hugo Nakamura dijo...

Mensaje a mi yo de hace tres años:

Decirte que has vuelto a Londres, y que, por si lo dudas, vas a volver más veces. También decirte que has vuelto a ver al menos a una de las personas que conociste, concretamente la que vive más lejos, y no solo una vez, lo cual te hace ya un hombre de mundo.

Te mantendré informado de tus aventuras futuras.

Afectuosamente,

Tu versión actualizada de 2011.