martes, 3 de junio de 2008

Sin Título =)

Afuera había oscurecido ya. Desde la habitación a media luz miraba por la ventana cerrada, como un pez queriendo salir de su pecera. Intentaba poner orden en todos aquellos papeles escritos por mí, que guardaban desde apuntes de clase hasta canciones, pasando por listas y notas para mi compañero.

En realidad quería poner orden en mi vida. Algo iba mal, y no sabía qué era. Últimamente todo se truncaba, todo se resquebrajaba como una hoja seca. Sabía que me faltaba algo, el problema es que no dejaba de vagar de aquí para allá, como una cigüeña por San Blas, intentado alcanzar ese algo que parecía que siempre se me escurría entre los dedos.

Me dejé caer en la silla. Estaba lloviendo, podía ver las gotas de lluvia caer sobre el cristal, aunque en realidad deseaba poder borrar esa ventana que hacía de barrera entre la lluvia y mi cara, pero no podía arriesgarme a mojar los papeles. Quizá ahí estaba la solución, quizá debería romper con todo, empezar de cero en otro lugar, pero, ¿no era eso lo que no dejaba de hacer continuamente?.

Comencé a sentirme realmente mal, empezaba a plantearme si era el mundo o si era yo lo que fallaba. En eso estaba cuando vi que alguien me observaba desde la calle, como si pudiese descifrar el torbellino de ideas que atravesaban mi cabeza en ese instante. Me quedé mirándole largo rato. Abrí la ventana con un movimiento torpe. Realmente estaba lloviendo a mares y empezó a empaparse la habitación. Intenté poner los folios a salvo, más torpemente aún que antes, haciéndolos caer, y quedándome en la mano con uno en el que pude leer solo unos pocos números, que indicaban la fecha de ese día, y que parecían querer saltar a mis retinas e incrustarse en ellas para siempre.

Salí corriendo, dejando incluso la puerta abierta. Bajé las escaleras saltando, mientras recordaba que también había dejado la ventana abierta. Salí a la calle y miré nervioso a ambos lados, no veía a nadie. Empecé a correr bajo esa tromba de agua, que me golpeaba violentamente como queriéndome impedir que llegara hasta mi destino.

Finalmente me dejé caer sobre el barro, desalentado y con la esperanza escapándose al compás de mi respiración. Lentamente aparecieron dos botas sucias ante mí, y una mano me acercó un folio, escrito hasta el último rincón. Al mirar el encabezado pude ver la misma fecha que momentos antes pude contemplar, escrita de mi puño y letra.

2 comentarios:

e quen che vai firmar? dijo...

a esta simplemente non lle poñería título,

pero..recuerdos?

bah

de todolos xeitos mólame moito xD
xa habia tempo qe non lia algo asi teu desqe abandonaches o fotolog

londres..qué puto noxo das..

eeeeeeeenfin dijo...

igual acabo de flipar y todo..

NON me fagas caso!

¬¬

=)