viernes, 23 de mayo de 2008

Llueve

Llueve. Y la gente dice “odio la lluvia”. ¿Por qué? ¿Por qué odiar algo tan natural como esa lluvia que tan escasamente cae, y que tan necesaria es? Últimamente llueve mucho. Llueve, y después sale el sol, llueve y sale el sol, llueve y sale el sol, y así muchas veces en una misma tarde. Quizá sea el vivo reflejo de esos bruscos cambios de humor que tan a menudo caracterizan a los humanos. Y entre una cosa y otra, aparece el arcoiris, como imagen de los sentimientos escondidos, que aparecen solo en ocasiones especiales, sin quererlo del todo, pero sin avergonzarte tampoco. Y entonces vuelve a llover.

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