lunes, 21 de abril de 2008

Hoy

Aquí me encuentro hoy. Hoy. Escribiendo por primera vez en este mi segundo blog. Sí, es mi segundo blog, pero del otro nadie (excepto algunos privilegiados) sabrá de su existencia. Aunque todavía existe, pero pronto terminará, porque en algún momento las otras personas que abrieron ese blog conmigo y yo terminaremos la misión para la que fue creado. Y como me dio el gusanillo de escribir cuando, cuanto y lo que me de la gana, pues me hice un blog. Y porque fotolog tiene todo el mundo ya, y blog no =)

El caso es que me encuentro aquí hoy, en mi habitación, solo, después de casi siete meses fuera de casa (aunque con abundantes vueltas a ella). Parece que fue ayer cuando estaba sentado en San Atón, una noche de finales de verano, jugando a las cartas, con una baraja nueva y un Hola amarillo, haciendo fotos de la que sería mi última noche oficial allí. La última noche antes de coger ese avión que por primera vez me llevaría lejos, muy lejos, fuera de España, para disfrutar de mi último viaje antes de irme a Salamanca. Porque tras la vuelta, solo paré un par de días en casa, para descansar, hacer las maletas, y llegar aquí, a la que sería mi nueva ciudad.

Aún recuerdo el día que llegué (no hace tanto), venía tranquilo, seguro. Pero cuando llegué, me crucé con un par de veteranos, y empecé a temer por mi integridad física. Pero no, las novatadas ya se habían terminado y no harían ninguna para los que llegaban tarde. Luego me arrepentí de ello. Sobra hablar del momento "llegada a la habitación". Esa misma tarde, después de un rato de no hacer absolutamente nada en mi cuarto, me fui a empezar a conocer la ciudad con los que posiblemente serían mis nuevos amigos. Atrás quedaban ya esos sueños y esas ilusiones que palpitaron durante todo el verano, ahora era realidad. Iba a vivir de verdad allí, esa era la gente, y, la que el lunes visitaría de forma oficial por primera vez, sería mi facultad.

Ahora todo esto me resulta familiar, y, sinceramente, me gustaba mucho más cuando empezaba a descubrirla, a explorar cada rincón, cada bar, cada gente. Pero bueno, la experiencia tampoco está mal, cada cosa tiene su lado bueno.

Aún queda un largo camino...

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